Archivo para Febrero 2008
El “Neocolonialismo” se apoderó del fútbol en Latinoamérica
Tradicionalmente la obtención de la Copa Libertadores de América –creada como Copa Campeones de América en 1960 y conocida con su actual nombre, desde 1965- representó para el fútbol sudamericano la conquista de la gloria en el “Nuevo Continente”, cuyo campeón enfrentaba por el honor al mejor equipo de clubes de Europa, en la legendaria “Copa Intercontinental”.
Lejos, muy lejos quedaron –no sólo por el inevitable paso del tiempo, sino fundamentalmente por las profundas transformaciones introducidas en la competencia- aquellos días epopéyicos de choques inolvidables entre los equipos de mayor raigambre popular en sus países de origen y que se extendía al resto del continente, que tanto prestigio le dieron a la competencia sudcontinental.
Otro tanto sucedió con el episodio que le dio origen a este torneo en nuestro continente, que no fue otra cosa que el exceso de soberbia de un Real Madrid que habiendo establecido una supremacía hegemónica en Europa, se proclamó “el mejor equipo del mundo”. Aquel primigenio título ostentoso se transformaría –ya en el Siglo XXI- en el conocido equipo “galáctico” por la constelación de estrellas futbolísticas que vistieron la casaca “merengue”.
Como resultado de esas transformaciones, también se perdieron los legados de la dirigencia sudamericana que le dio vida a esta prestigiosa competencia futbolística, hecho que no es menor. No es el propósito ahora de realizar un revisionismo histórico desde lo estrictamente futbolístico, sino más bien de reflexionar sobre una novedosa –o tal vez no tanta- forma de conquista y colonización como sucedió hace algo más de cinco siglos atrás. Y curiosamente –otra vez, y van…- la mirada crítica se posa en Europa –que no renuncia a seguir marcando la agenda de nuestra “patria grande”-, particularmente en España, nuestra “Madre Patria”, tal como se nos enseñaba en nuestra infancia y juventud en las entonces exigentes lecciones de Historia.
Este proceso de conquista y colonización – ¿o sería más apropiado definirlo “neocolonización”?- en rigor de verdad no emerge ahora con la denominación que desde 2008 tiene el torneo: “Copa Santander Libertadores”. Los negocios –de esto se trata, esencialmente este nuevo proceso que padece toda Latinoamérica- no tienen como elemento exclusivo al fútbol; fueron más bien los medios a los que recurrieron los conquistadores y colonizadores de esta renovada modernidad para someter a los pueblos de nuestro continente.
Los cantos de sirena cautivaron a los millones de Ulises -¿o ilusos?- que habitamos por estas latitudes con la falsa promesa –como lo hicieron a finales del Siglo XV- de progreso y bienestar general. En nombre de estos dos valores –muy preciados por cierto- desembarcaron en los `90 con el solo propósito de explotar –y explotarnos- servicios esenciales, que prestados por empresas del Estado se afirmaba eran deficitarias y cuya única solución era su privatización. No pasó tanto tiempo para que la realidad demostrara que estos nuevos tiempos “europeizantes” –que echaron raíces en la conocida “generación del ´80”, en el Siglo XIX-, terminaran en un rotundo fracaso, aunque los males de estos remedios todavía no acabaron.
Y el fútbol no se sustrajo a ser el “leiv-motiv” de un nuevo canto seductor que se propagó por todo el continente americano. Siempre bajo el concepto de un gran negocio del que aparentemente participan muchos –pretendiendo así equipararlo a un acto de socialización de lo producido-, pero que en verdad disfrutan de sus beneficios unos muy pocos. Sin embargo, antes de caer bajo las garras de la nueva “corona española” –ayer, política y económicamente; hoy, esencialmente por esto último- bebió de las mieles -¿o de las hieles?- de un pensamiento moderno por excelencia: el “toyotismo”. Así, sin escalas, de una competencia por el honor y la gloria de ser el mejor del continente –y trazando otra vez un paralelismo con acontecimientos sociales e históricos en el mundo, con la salvedad que no hubo espacio ni tiempo para el “fordismo”-, en 1998 pasó a ser todo un negocio para la empresa japonesa Toyota.
Las ideas de libertad e independencia de las colonias americanas respecto de España y que tuvieron como rostros visibles –entre otros- al sacerdote Miguel Hidalgo en México, Francisco de Miranda en Colombia, Simón Bolívar en Venezuela, Bernardo de Monteagudo en Perú, Pedro Domingo Murillo en Bolivia, Bernardo O´Higgins en Chile y José de San Martín en Argentina, fueron el motor que impulsó la creación del torneo como “Copa Libertadores de América”, hace más de tres décadas.
Su sangre y sus vidas, y de quienes a su lado construyeron el continente del que los americanos nos enorgullecemos de pertenecer –con sus virtudes y miserias- fue revalorizada por los dirigentes del fútbol de fines de la década del ´50. Quizá por ello el honor de conquistarla fue –durante largos años- más importante que el dinero que podía obtenerse como premio.
Sin embargo, esto no pudo –o no quiso- sostenerse en el tiempo. Las miserias y urgencias económicas de los clubes, incluidos los más poderosos del continente –subordinados a las riquezas que acumularon las asociaciones y federaciones, como el caso de la AFA en la Argentina- los alejaron del camino original.
A los negocios que seguramente espera concretar el Banco Santander auspiciando, patrocinando y distribuyendo los premios en dinero se suma una de las premisas que el 15 de mayo de 1857 –fecha de su fundación- se fijaron los 72 hombres de negocios que le dieron vida: el comercio colonial. Aquellos visionarios empresarios tal vez nunca imaginaron que los negocios también podían hallarse fuera del comercio, la industria y la actividad bursátil.
Hoy asistimos resignados a que el fútbol también sea alcanzado por el poder de un siempre renovado colonialismo; el mismo que desembarcó cinco siglos atrás, que subsiste y se resigna a retirarse humillado, pese a que –como sucedió antes con la esclavitud- fuera abolido en el mundo por organismos supranacionales con bombos y platillos.
Ángel César Ludueña
Ayer, “fútbol-desafío”; hoy, “fútbol-negocio”
La osadía del Real Madrid de proclamarse como “los mejores del mundo”, fue el acicate que impulsó a la creación de la disputa de la Copa Libertadores de América y el enfrentamiento del campeón de ese torneo con el que se consagrara en el Viejo Mundo en la Copa de Campeones, creada en 1955 y que en el primer lustro estuviera en poder del equipo “merengue”.La propuesta del choque entre americanos y europeos la realizó el brasileño Ramos de Freitas y fue aceptada con singular interés por el francés Henry Delaunay.En Buenos Aires se le dio nacimiento a la copa, en ocasión de celebrarse el Congreso de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), ahora conocida como CONMEBOL. Esto ocurrió el 5 de marzo de 1959, estableciéndose –en la oportunidad- las bases del torneo y el 15 de febrero de 1960 se aprobó el sistema de eliminatoria. El objetivo era medir al campeón del “Nuevo Continente” con el de Europa. La “…Libertadores…” fue bautizada así en homenaje a los caudillos que forjaron la independencia en el continente, en el Siglo XIX.Originalmente la competencia sudamericana se llamó “Copa Campeones de América”, pues sólo participaban los campeones de cada país. La primera edición se disputó en 1960 y cinco años más tarde pasó a denominarse “Copa Libertadores de América”, pues también se sumaron los subcampeones. Desde hace algunas ediciones, cada país cuenta con un número de plazas que se estiman de acuerdo a su poderío futbolístico en el continente y el mundo.
¿Qué es el Santander..?
El Banco Santander nació el 15 de mayo de 1857, cuando la reina Isabel II firmó en el Palacio Real de Madrid el decreto que autorizó la creación de un banco de moneda y descuento en la ciudad de Santander (España). Sus fundadores estaban fuertemente ligados a la economía de la región y al comercio colonial. El banco comenzó a operar el 20 de agosto de 1857.A lo largo de los años se consolidó como uno de los más prestigiosos de España y Europa Continental y se encuentra entre los líderes en el Reino Unido y Latinoamérica. Con más de 10.600 sucursales, el Santander es la entidad bancaria con más sucursales en el mundo.Si bien está presente en más de 40 países y opera en las principales y más fuertes monedas que se conozcan, la región latinoamericana cuenta con más de 4.300 sucursales y su cartera de clientes supera los 23 millones.
La primera “Gran Privatización”
En 1998 –estando ya en un muy avanzado estado el neoliberalismo y las prácticas privatistas en América Latina y en la Argentina en particular- aparece la firma Toyota como auspiciante de la Copa Libertadores de América. Si bien el rubro al que se dedica –en el mundo de los negocios y las finanzas- es el de los automóviles, de su nombre se desprende una definición que trascendió las fronteras niponas para universalizarse como una forma de producción y de profundo cambio económico y social: el “toyotismo”, también estudiado por los sociólogos contemporáneos o abordado para estudiar y entender la sociedad moderna.Este, el toyotismo, fue considerado por economistas, politólogos y sociólogos, como la continuación del período denominado “fordismo”, también vinculado a la producción automotriz, sólo que en Estados Unidos y más precisamente Ford, a finales del Siglo XIX y primeras décadas del XX.La irrupción de Toyota en el fútbol latinoamericano no fue, precisamente, un efecto directo del período toyotista en su exacto sentido y definición, pues llegó casi dos décadas después de su inserción en el mundo de los negocios, pero sí estampó su impronta empresarial para dejar el primer mojón del negocio que actualmente envuelve al fútbol en esta región y que se apoderó de la prestigiosa “Copa Libertadores de América”.





